Paco de Lucía, elegido por la mayoría por su talentosa guitarra flamenca. Su padre fue un tocaor modesto que nunca llegó más allá de las reuniones de aficionados, pero que se fijó el firme propósito de hacer de sus hijos grandes artistas flamencos para que nunca llegaran a pasar las dificultades económicas que él hubo de sufrir. Lo logró, haciéndoles estudiar duro desde muy niños. Era un crío de trece años cuando comenzó a trabajar en la compañía de baile de José Greco. En lo que todos comienzan: el acompañamiento al cante y al baile. Y eso lo hacía de forma impecable, pese a su extremada bisoñez. A poco fue cuando conoció a Camarón, y según ha dicho Paco alguna vez se enamoró de él para siempre. Recuerda aquella etapa como la más bonita de su vida. Con frecuencia juntos en gira el cantaor y él, "estábamos tocando y cantando a todas horas, noches enteras inventando cosas". Y grabando discos que ahora son más escuchados que nunca. Paco de Lucía siempre admiró al de la Isla más, quizás, que a nadie, porque representaba el ideal que hubiera querido ser él. "Yo nunca quería ser concertista, porque lo que me ha gustado desde que era niño era cantar. Pero era muy tímido, muy gordo, con mucho sentido del ridículo, y me escondí detrás de la guitarra. Soy un cantaor frustrado".
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1 comentario:
Si se habla de Flamenco él tiene que estar! Paco le hizo su gran aporte a la danza desde sus comienzos y es inconfundible a la hora de escuchar su rasgueo!
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